Viaje a NY 1ª parte

Calvin y yo hemos estado una semana en Nueva York.
Primera conclusión: es como estar en una peli. Cada calle, cada esquina, cada fachada ha sido el escenario de alguna película o alguna serie. Cuando me estuve preparando el viaje la semana de antes, mirando por foros de viajes y demás, la gente no preguntaba por restaurantes, sitios chulos o cosas interesantes que hacer. Sino por donde se podían encontrar los decorados donde se ruedan Los Soprano, Sexo en NY o Friends. Uno se pasa el viaje recordando la filmoteca particular. Es genial porque luego cuando vuelves a España, si te apetece fastidiar a los que van contigo al cine solo tienes que pasarte la peli diciendo “eh, yo he estado alli!!!!!”
Segunda conclusión: es todo tamaño XXL. Me sentía como Gulliver en el país de los gigantes. Los edificios son grandes, los coches son grandes, las calles son grandes. Hasta las magdalenas y los cafés son grandes (y malos, que hay que fastidiarse lo malo que está el café en este país, por suerte las magdalenas están bien ricas, para compensar, solo que las llaman muffin, mu raros estos americanos). El caso es que siendo todo maxi, yo que mido menos de metro sesenta pues me siento bastante fuera de lugar.
Por supuesto, la gente también es grande, pero no sólo altos, que lo son, sino gordos. Pero no gordo, de me estoy poniendo gordo, no, sino gordo de gooooooooooordo. Realmente la obesidad es un problema grave en Nueva York. En algún sitio he leído que se ha pasado de la preocupación por el crack de los años 80-90 a la preocupación por las 6 comidas diarias y las grasas saturadas. La gente come a todas horas, en cualquier esquina hay un puesto de hot dogs, preetzels o un starbucks (más que papeleras oiga, yo creo que tocan a uno por cabeza). En los museos hay carteles indicando a partir de qué punto no se puede pasar comida porque ver gente comiendo en la calle, las tiendas o en cualquier local es lo más habitual. Lo de tomar café en vaso gigante de cartón por la calle es a NY como el no poner jamás el intermitente cuando uno conduce en Madrid, normas del Ayuntamiento.
Dicen las guías de viajes que NY es una ciudad para caminar. Bueno, yo creo que todas las ciudades lo son. En las calles de una ciudad, ves cosas muy raras, como a 7 polis en 4 o 5 coches de policía deteniendo a un pobre negrito (lo mismo era un asesino en serie no se, pero me dio pena el chaval), la poli a caballo (creemos que la pone el ayuntamiento para el turismo, ¿te imaginas una persecución a caballo? Que flipe…), chavales bailando street dance en el metro, un chico pidiéndole matrimonio a su chica en el Empire State…. Os recuerda a alguna peli? Pues eso, que es como si los guionistas estuvieran por todas partes y todo fueran escenarios de cartón piedra y nosotros los extras sin darnos cuenta.
Además, conocimos gente superinteresante. Marcelo, del Oyster Bar nos dijo un sitio genial para pasar el último día, en Old Springs. Jowbie nos contó que Old Springs realmente es el pueblo donde está West Point, la academia militar. Y Elisse y el otro camarero del Gramecy Tavern nos explicaron como pedir bien una caña o un café y les contamos que la próxima vez que vayan a España tienen que comer migas. Gente muy agradable en Nueva York, me llevo la seguridad de que en NY están los camareros y dependientes más agradables que he visto en ningún sitio. Viven del turismo y las propinas y lo saben.
Quizás es por eso o porque nadie es de allí, no se, el caso es que uno no se siente extraño en NY. NY es un mundo en pequeñito. Todos los tonos de piel están allí. Más de 160 nacionalidades. Restaurantes de más de 100 tipos de gastronomía diferente. Todos los acentos posibles. Uno se da cuenta de que seamos de donde seamos, tenemos más cosas en común de lo que creemos.

2 Comentarios:
parace que tiene muy buena pinta!!!!
recordemos lo que dice el refrán... el tamaño importa
ja ja ja si que importa!!!! Que bonito es nueva york!
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